Descubrimiento & ConsultoríaMAY 2025

Inteligencia artificial: la historia no contada

KTH Royal Institute of Technology

Equipo: Ce Larrea (Casimira), Diana Mosquera, Francisco Gallegos, Atelier Uio

FanzineEXTRACTIVISMARTIFICIAL INTELLIGENCEINVISIBLE WORK

Inteligencia Artificial: la historia no contada, es nuestro primer fanzine en colaboración con nuestra gran amiga, Ce Larrea (Casimira) y fue impreso de forma artesanal en el taller de Atelier, en Quito. En cada ilustración narramos el trabajo invisible y los recursos naturales que sostienen el desarrollo de la inteligencia artificial. ¿Qué cuerpos, qué recursos, qué territorios hacen posible la existencia de la inteligencia artificial?
Esa es la pregunta que da origen este fanzine, una obra ilustrada que narra el lado menos visible del desarrollo de la IA, pero sumamente esencial. Durante décadas, la inteligencia artificial ha sido presentada como algo etéreo, neutral, desmaterializado. Nos han hecho creer que la IA “piensa”, “razona”,“siente” que existe en un plano superior, flotando en nubes digitales limpias e inteligentes. Pero esta historia está incompleta. Lo que no se cuenta y lo que necesitamos contar es que la IA, los datos, la tecnología, es profundamente material. Detrás de cada sistema automatizado, de cada recomendación, de cada algoritmo, hay minerales extraídos, ríos desviados, montañas perforadas y bosques desplazados.

La IA necesita litio, cobre, silicio, agua, energía. Para funcionar, requiere de centros de datos que consumen más electricidad que países enteros. Necesita de una infraestructura física descomunal, sostenida por territorios muchas veces colonizados, explotados o precarizados. Esa infraestructura tiene lugar y cuerpo.

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Pero no solo son recursos. La IA se alimenta también del trabajo de miles de personas.
Personas que etiquetan millones de imágenes, limpian bases de datos, moderan contenido violento o sexual, transcriben audios, traducen textos, revisan errores. Personas invisibilizadas por las narrativas de “automatización total”. Personas contratadas bajo plataformas opacas, sin derechos laborales, muchas veces en países del Sur Global. Trabajadores de datos, moderadores, curadores invisibles son quienes sostienen la promesa de una IA funcional. Sin ese trabajo humano, no hay inteligencia artificial posible. Entonces, nos preguntamos de nuevo:**¿Quiénes sostienen este desarrollo? ¿A cambio de qué? ¿Y para quién?.

‍**Contar esta historia es un acto de resistencia. Porque visibilizar lo que el relato hegemónico silencia nos permite imaginar otras posibilidades. Nos permite cuestionar el modelo actual, centrado en la concentración de poder, en la explotación de cuerpos y recursos, en la aceleración tecnológica sin justicia.
También nos invita a construir tecnologías más justas, más conscientes, más situadas.